¡Oh santo padre celestial! Fiel oyente de los creyentes y Amante de la vida misma; yo, futura madre, con la semilla de tu santa palabra retoñando en mi vientre, me inclino ante tus deseos para pedirte que me hagas próspera al dar a luz al fruto del esfuerzo divino.
Procura que todo se desenvuelva bajo tu mirada celestial y no dejes que inconveniente alguno perturbe el recibir en mis brazos a mi pequeño. Protégelo en todo momento y no lo desampares mientras crezca.
Dame fuerza para salir victoriosa de esta batalla que nosotros te seremos fieles por los siglos de los siglos.
Amén.